
Me escondí, espalda contra espalda de la realidad. El frio me perforaba, tus manos alimentaban esta herida que arde. Tus brazos me hacían temblar, pero no de frío. Ah, el olvido me miraba de frente, pero yo le cerré los ojos. Tu eterna condena, mi perdición. Prefiero que dure un segundo esta maldita bendición y sufrir luego. Que maldecirme eternamente por jamas haber cerrado los ojos a tu lado.
"ah, que no sea un sueño"
cuesta relacionar tu presencia con la realidad, esta estúpida obsesión me hace tenerte solo en sueños.
"ah, que no sea un sueño"
decía con cada inhalación, con cada exhalación.
Mi corazón latía al ritmo de mis inútiles pensamientos. De mi insensata boca se escapo un atragantado te amo. "yo también" - dijiste
a mi las palabras me faltan y a vos te sobran.
"ah, que no sea un sueño, por favor" - gritaba mi desesperado corazón. Ya se iba de mi, cada latido quería hacerte saber que el culpable de todos estos enfermos sentimientos eras vos. Mi cerebro me intentaba detener, basta, basta, ya basta. Pero los latidos de mi débil corazón acallaron todo sentido común de mi cuerpo.
No quería cerrar los ojos, porque dejaba de recordar que las cosas eran ciertas. No quería dormir. No quería desperdiciar los valiosos segundos en los que mi respiración coincidía con la tuya.
El sueño me venció, la realidad me ganó
y mi corazón se trizó.
Lune!
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