
Una vez más – Pensó Ella – Una vez más, no pierdo nada – Dio media vuelta y cuando el pasaba por su lado lo tomo bruscamente del brazo y lo llevo a su lado.
No quiero que estén así las cosas – Dijo violentamente Ella, su brutal fe en si misma era notable No hay otra manera de que estén – Corrigió Él
Por eso mismo estoy acá ahora, por vos, para arreglar las cosas – Confesó Ella
Bueno, si querés arreglar las cosas, hablá vos – Dijo Él
Un brutal escalofrió le recorrió la espalda, su corazón no se había preparado para una respuesta así. De repente, toda la seguridad, toda la confianza en si misma y en todo su discurso se desvaneció, desapareció, como desaparece el sol cuando anochece. Tan fría y cruel desaparición.La desesperación se vio notable en sus pequeños ojos marrones, y Él, totalmente conciente de lo que sucedía, acotó:
Deberías pensarlo un poco más antes de hablarme – soltó una estúpida risita – Cuando estés lista me hablas, ¿si?
¿Perdón? – Vociferó ella – Me cansas, no soporto más tu estupida altanería. Quédate acá un minuto, solo un minuto te pido. Los ojos de Él la miraban, con asombro, casi con desprecio, podría decir. Nunca espero esa reacción de una persona tan frágil
Te necesito, odio admitirlo, pero te necesito. – Dijo ella, tomando aire. No quiso ni siquiera mirarlo a sus ojos, sabía que la mirada de desaprobación estaba cerca – Parezco, digamos, soy una estúpida reclamándote de esta manera. Lo sé soy patética. Pero te me hiciste necesario, sos mi droga. Me haces bien al principio, pero a la larga me destruís. – Confesó
Maldita y respetuosa distancia. Casi medio metro se guardaban, respetuosa e inservible manera de demostrar cortesía.¿Te es fácil verme e ignorarme? Parece que si, ¿No hablarme?, también. ¿Sabes que? A mí no. Me destruye esta estupida distancia que nos guardamos. Por un error que cometimos los dos. Las cosas se pueden arreglar.La soberbia reinaba en el, totalmente arrogante, la miraba.Por favor, busca un poco dentro de vos. ¿Vale la pena que echemos todo al olvido? ¿Qué hagamos como si no nos conociéramos? ¿Todo lo que vivimos juntos? ¿Todo lo que hicimos el uno por el otro? ¿Dónde quedo “Pase lo que pase, prométeme que nos vamos a tener el uno al otro, siempre”? ¿No significó nada para vos? – La distancia no se pudo sostener más, Ella la rompió, y se acerco a Él rápidamente - Mírame a los ojos y decide que todo lo que paso no significó nada. Mírame a los ojos y decime que vas a hacer como si no exista el resto de tu vida. Como que no pasó nada entre nosotros jamás. Decimelo, y yo me voy de acá. No me ves más la cara, me alejo de tu vida. Haceme saber que no vale la pena nada. Que jamás tengo que volver a amar a nadie. Mírame a los ojos y decimelo ahora. – Cada vez la distancia se disminuía más, más y más, a ella ya nada le importaba – Por favor, mírame, deja de lado tu estúpida soberbia y tus inútiles complejos, recorda todo lo que vivimos, y decime que no valió la pena. Y que jamás sentiste nada, te juro que no te hablo más si me decís lo que sentís, pero lo que sentís, no lo que respondes por impulso, sin pensar. Inmóvil se encontraba Él ante semejante planteó, por primera vez en su vida sintió como su boca intentaba responder y solo salían palabras sin sentido, su corazón y su mente no estaban de acuerdo, corazón y conciencia. Generalmente en Él, conciencia. Jamás escucho a su corazón, su propia maquina de mezclar sentimientos y jugarle bromas. La situación lo paralizó, su instinto primitivo, el amor, brotó de Él. La distancia ya no existía, un infinito beso cerro la declaración de amor más pura del mundo. Y ese beso, tan sencillo y complejo como la vida misma. Inconcluso y completo, totalmente distinto a los demás. Este si era amor enserio.
Jamás podría decir que eso no valió la pena – Consiguió decir tras fracasados intentos – Nacimos para querernos – Dijo, con ella entre sus brazos – Jamás amé a otra persona como te amé a vos.
Conjunto perfecto, un beso, un final feliz, unas lágrimas de felicidad.
#La ventana estaba abierta, lo que produjo que el frió entrara a la habitación. Así, Ella se levantó, confundida. Todo había sido un sueño. Estupida, sabía que eso ni en un sueño pasaría
No hay comentarios:
Publicar un comentario